El ciclo de aprendizaje de Kolb: cómo aprenden de la experiencia los jefes de proyecto
La mayoría de los jefes de proyecto han oído que de la experiencia se aprende. Pero si eso fuera del todo cierto, cualquiera con veinte años de profesión sería un maestro de las conversaciones difíciles, la gestión de interesados y el liderazgo en crisis. No es así. La diferencia rara vez está en cuánto se ha vivido, sino en qué se ha hecho con lo vivido.
El investigador educativo estadounidense David Kolb puso palabras a esto ya en 1984 en su libro Experiential Learning. Su modelo, a menudo llamado ciclo de aprendizaje de Kolb, sigue siendo una de las teorías más utilizadas sobre cómo aprenden los adultos de lo que hacen.
¿Qué dice la investigación?
La idea central de Kolb es que el aprendizaje no es un suceso, sino un ciclo de cuatro pasos. Primero llega la experiencia concreta: haces algo, por ejemplo mantener una conversación difícil con un miembro del equipo. Después viene la reflexión: miras atrás para ver qué pasó realmente y cómo te sentiste. En el tercer paso sacas una conclusión, una pequeña regla de trabajo o un concepto: quizá que tiendes a llenar los silencios con disculpas. En el cuarto paso pones a prueba esa conclusión activamente en una situación nueva, lo que genera una nueva experiencia concreta, y el ciclo vuelve a empezar.
La clave es que ninguno de los pasos basta por sí solo. La experiencia sin reflexión es mera repetición. La teoría sin puesta a prueba se queda en conocimiento de libro que nunca llega a las manos. Según Kolb, el aprendizaje surge precisamente en el movimiento entre hacer, reflexionar, formular y volver a probar.
Kolb se apoyó en pensadores anteriores como John Dewey y Kurt Lewin, y desde entonces su modelo ha influido en todo tipo de formación, desde programas de liderazgo hasta estudios de medicina. Por eso las formas de entrenamiento serias casi siempre incluyen una revisión estructurada posterior, el llamado debrief, y no solo el ejercicio en sí.
¿Qué significa esto para ti como jefe de proyecto?
Primero: reserva tiempo para reflexionar, o no lo harás. Después de una reunión importante o una conversación difícil bastan cinco minutos con tres preguntas: ¿Qué pasó? ¿Qué hice que funcionó o no funcionó? ¿Qué haré diferente la próxima vez? Suena sencillo, pero es exactamente ese paso el que separa veinte años de aprendizaje de un año de experiencia repetido veinte veces.
Segundo: convierte tus conclusiones en pequeñas reglas de trabajo. Una sensación vaga de que la reunión salió mal no se puede entrenar. Una regla concreta como "haré una pregunta antes de dar mi propuesta" se puede poner a prueba la semana que viene. Anota las reglas, por ejemplo en tu diario de proyecto o después de cada retrospectiva.
Tercero: crea ocasiones para probar. El ciclo solo se completa cuando pones a prueba tu nueva conclusión en la realidad. Elige de forma deliberada una próxima reunión en la que ensayar el nuevo comportamiento y evalúa después. Entonces habrás dado la vuelta completa, y es ahí donde la competencia crece de verdad.
Cómo entrenarlo
En el día a día pueden pasar semanas entre una ocasión y otra para probar una conclusión nueva, y cuando llega el momento hay mucho en juego. Un simulador acorta el ciclo a minutos: mantienes una conversación con una contraparte de IA, recibes una revisión que señala tus propias formulaciones, sacas una conclusión y la pruebas de inmediato en la siguiente ronda. Es el ciclo de Kolb en versión concentrada. Si quieres comprobar cómo se siente, puedes probar Project-simulator gratis durante una semana.
En Project-simulator practicas estas conversaciones con una contraparte de IA y recibes retroalimentación basada en investigaciones como esta.
Prueba gratis 7 días